El estudio comparó a los sujetos que consumieron el Fasting Shake tras un ayuno de 15 horas con quienes se saltaron el desayuno o consumieron una barrita estándar. Los niveles de glucosa y cetonas se mantuvieron prácticamente idénticos entre los grupos de prueba y de ayuno, lo que demuestra que el ayuno no se interrumpió. Los participantes también reportaron una disminución del hambre y un aumento de la saciedad hasta 3 horas después de consumir la barrita.